Se
limpia el centro de comercio
ambulante.
AMBULANTES
EN EL CENTRO DE GUADALAJARA
Por: Raúl, Fernanda,Claudia
Mientras
los ambulantes siguen inconformes y las autoridades no muestran
tolerancia, los ciudadanos tienen
opiniones divididas.
Banquetas
libres es un programa que tiene como objetivo recuperar los
espacios públicos en Guadalajara. A principios de noviembre se comenzaron a
implementar medidas que ayudaran a cumplir el propósito planteado. Sin embargo,
ha sido fuerte la resistencia por parte del comercio ambulante a quien las
autoridades identifican como una de los principales obstáculos para el libre
tránsito ciudadano por el centro de Guadalajara.
El proyecto para rescatar
las áreas comunes consta de cuatros etapas que son: “en su primer etapa a la de automóviles; dos, la de obstáculos de
movilidad urbana, postes y todo tipo de obstáculos que estén estorbando en las
banquetas; tres, comercio ambulante; y cuatro, finalmente, que será el año que
entra el trabajo de obra civil para mejorar banquetas. Lo que quiero decir es
que las 3 primeras etapas se van a desarrollar prácticamente de manera
simultánea, en la medida que vayamos teniendo disponibilidad; pero sobre todo
en la parte del comercio ambulante, ya no habrá tolerancia de ningún tipo para
quien esté obstaculizando las baquetas” advierte el presidente municipal de
Guadalajara, Enrique Alfaro.
Es esta última parte, la
reubicación de los comerciantes ambulantes, la que ha provocado mayor revuelo
en la ciudad.
Una
legislación en papel y no en las calles
Desde 2003 ya se escuchaba
hablar de movimientos para liberar la zona centro de ambulantes a quienes se
les acusa de apropiarse de un espacio público para usarlo como privado,
disponiendo de él para la venta de diferentes productos.
Mano
Dura,
así fue como se conoció el operativo contra el ambulantaje durante el período
de Martín Velásquez Aceves, quien fuera coordinador operativo del Área de
inspección a mercados y espacios abiertos, del ayuntamiento de Guadalajara.
Con diferentes nombres y en
distintos ciclos políticos, se ha tocado el tema del comercio ambulante con la
intensión de restringir el número de puestos que generan una mala imagen de la
ciudad, dejando en desventaja al comercio formal y teniendo como ventaja el
desvío de impuestos, esto según algunas declaraciones de ciudadanos.
Como medida para tratar este
asunto se aprobó el Reglamento de Imagen Urbana para el Municipio de
Guadalajara el 18 de diciembre de 2009, en el que se establecieron diversos
puntos para mejorar la imagen del municipio. Si bien en él se mencionaba la
necesidad de reubicar al comercio ambulante, no fue sino hasta principios de
noviembre de este año que los artículos que involucran a dicho sector sufrieron
modificaciones.
Dichos fragmentos, reformados
el 9 de noviembre de 2015 y publicados al día siguiente, contemplan, entre
otras cosas, ayuda para renta de bienes inmuebles, créditos
para la compra de mercancías de acuerdo a las necesidades de cada comerciante
en particular. Sin embargo los comerciantes siguen manifestándose fuera del
palacio municipal para exigir que se respete su modo de ganarse la vida y los
permisos obtenidos con gobiernos anteriores, no creen viable la opción de
transitar a la formalidad.
A partir de día 1 de noviembre
comenzó el operativo para infraccionar a quienes no respeten los espacios de
peatones, ciclistas o lugares exclusivos. Fue hasta el día 2 de noviembre,
cuando inició el retiro de comercios ambulantes. El día 10 de noviembre se
evitó la instalación de diez comerciantes que intentaban ubicarse en la zona
restringida.
Eso fue solo el principio de
este nuevo operativo. Desde ese día se ha incrementado la vigilancia y el
retiro de comerciantes. De lunes a viernes, sábados y domingo, sin importar el
horario tanto el equipo de policías como los vendedores se instalan para llevar
a cabo su trabajo.
Recuperado de www.unionjalisco.mx/articulo/2015/01/12/economia/guadalajara/ambulantaje-crecio-134-en-centro-de-gdl
Zona restringida para los
comerciantes
El Centro Histórico de la
ciudad de Guadalajara es la principal zona que se busca recuperar del
ambulantaje debido al número de negociantes que usan las calles de la ciudad
como locales para ganarse la vida por medio de la venta de productos en puestos
instalados en la vía pública.
La denominada ‘zona
restringida’ comprende las calles que rodean la Catedral, el Palacio de
Gobierno, Plaza Tapatía, entre otros espacios que son representativos de la
Perla Tapatía. En días posteriores se incluyó a toda la zona de Obregón y
Medrano.
La zona
restringida de Obregón contempla el perímetro de la calle Obregón y la avenida
Javier Mina, en los tramos de la Calzada Independencia a la calle Belisario
Domínguez, e incluye las calles transversales de Dionisio Rodríguez hasta la
calle Gigantes.
En el caso de
Medrano, va de la calle Medrano desde su cruce con Antonio Tello (calle 52) hasta su cruce con la
calle 76, incluidas las calles transversales de Pensador Mexicano a Aldama.
Hasta el momento estos son los sitios donde se está impidiendo que se
establezcan los negocios.
Sigue en marcha
el operativo hasta que se pueda erradicar el ambulantaje. Con altibajos se han
instalado los policías en las calles principales para detener e impedir
cualquier tipo de montaje de puestos para la venta de productos.
Ambulantes
muestran oposición a operativos para retirarlos de la vía pública.
“Sólo queremos trabajar” y
“No somos criminales” son algunas de las consignas que pueden leerse en los
carteles colocados fuera del el edificio del ayuntamiento de Guadalajara por
los ambulantes que se manifiestan en el lugar desde el pasado 9 de noviembre.
Incluso algunos de ellos se mantienen encadenados para demandar a Enrique
Alfaro que los deje realizar las actividades que llevan a cabo desde hace
varios años.
Teresita
Gonzales Murillo, represente de los comerciantes, declaro a medios de
comunicación que harán frente al operativo policial, a pesar del cual se
instalaran en la zona, “Nos vamos a morir en la raya, prefiero eso a morirme de
hambre” menciono. Así mismo, rechazo la propuesta de las autoridades para
ayudarlos a transitar a la formalidad pues considera que “es un proyecto
virtual y los ambulantes somos de carne y hueso”. Agregó que los salarios
ofrecidos a quienes acepten son “de hambre”.
Días
después, el 25 de noviembre, un grupo de comerciantes que operan en la zona de
Obregón bloquearon la Calzada
Independencia para manifestarse contra la decisión de impedirles vender en la
vía pública. “Hubo acuerdos (con alcaldes anteriores) que no se están
respetando. Tenemos permisos pagados. El gobierno quiere vernos la cara; queremos
ver a Enrique Alfaro” menciono uno de los involucrados, quienes horas más tarde
fueron retirados por la policía municipal.
Ciudadanos
con posturas divididas respecto al retiro de los ambulantes
Mientras continúa la tensión
entre las autoridades y los comerciantes ambulantes, las personas que visitan
el Centro Histórico de la ciudad tienen opiniones diferentes respecto a las
acciones llevadas a cabo por el ayuntamiento, aunque comparten algunos puntos
en común.
Angélica, una mujer de
aproximadamente cuarenta y cinco años que fue abordada mientras descansaba en
Plaza Tapatía, considera que la presencia de ambulantes representaba un
problema pues “tenían invadido el Centro”, más no cree que el operativo
emprendido sea la forma adecuada de solucionarlo.
“De alguna forma deben sacar
el dinero, todos tenemos que trabajar. ¿Qué es lo que quiere el gobierno?, ¿Que
el día de mañana esa gente ande robando para que aumente la delincuencia?”
dice, con actitud de molestia.
-Ahorita ya no hay
(ambulantes), pero seguro mañana que es sábado vuelven- comenta una mujer que
la acompañaba.
-No, porque los tienen
amenazados- le contesta Angélica
La entrevistada considera
que los alcaldes anteriores son culpables del aumento del ambulantaje por los
permisos que les otorgaron, pero al mismo tiempo piensa que Alfaro “sólo busca
lavarse las manos” al impedirles laborar en la zona.
Por su parte, Hugo, un
hombre de poco más de 30 años quien fue entrevistado en Plaza Guadalajara,
aprueba el retiro de los ambulantes que operaban en el Centro Histórico. Cree
que estos afectaban la imagen del lugar, el cuál en sus palabras “debe ser un
sitio para que la gente que paga sus impuestos vaya a disfrutar”.
Al igual que la primera
entrevistada, cree que la alta presencia de ambulantaje en el primer cuadro de
la ciudad se debió a que los presidentes municipales anteriores lo permitieron.
“Es bueno ver que la autoridad por fin se está haciendo sentir aplicando la
ley” menciona.
Además, considera que acciones como el bloqueo de la Calzada Independencia
por parte de vendedores el 25 de noviembre son acciones desesperadas para
presionar al gobierno.
Finalmente, Hugo menciona
que “ve viables” las alternativas presentadas por Alfaro a los vendedores para
transitar a la formalidad.
Comercio
fijo vs comercio ambulante
“Pues igual y se ve más
despejada la calle” opina Alan cuando se le cuestiona acerca del retiro de los
ambulantes de la zona. Él trabaja como vendedor en una zapatería en calle
Colón, un comercio formal.
Más que ver un beneficio
Alan nota las desventajas de ya no
tenerlos después de tantos años: “muchos de ellos ya eran algo así como mis
amigos, nos ayudaban a checar que no quisieran robarse algo de la tienda. No le
hacían daño a nadie, estaban trabajando.”
Parte de los argumentos que
sustentan el reciente desalojo, se basan en que son competencia desleal para
quienes si pagan por un lugar para vender, al respecto Alan considera que las
ventas de sus productos no han sufrido modificación, ni a favor ni en contra ya
que lo que él vende no era ofertado en el área por los ambulantes.
Sin embargo comenta que
quizás a otros giros comerciales si les va mejor a partir de las medidas
implementadas: “igual y si les esta yendo
mejor a los que vendían lo mismo que ellos: audífonos, gorros y de esas cosas.”
Otro trabajador del comercio
fijo opina que el hecho de quitar a los ambulantes no se refleja en lo que
vende su negocio, una paletería, “ya se puede caminar más a gusto, pero yo no he
notado si se vende más o menos.”
Al preguntarle si ve viable
la opción que tienen los ambulantes de vender en un lugar fijo, de manera
legal, comenta con una risa medio forzada: “pues a ver a dónde los avientan,
porque si está difícil rentar aquí en el centro, por eso vendían en la calle, a
la ilegal”.
Mientras
tanto la autoridad…
No habrá tolerancia como en
periodos presidenciales anteriores, al menos eso es lo que ha declarado en
diversas ocasiones a los medios el actual presidente municipal de Guadalajara.
“Aún tienen el lugar,
nosotros estamos abiertos. Lo que queremos es que esto lo saquemos juntos,
porque es un tema de toda la ciudad”; sin embargo, la reubicación a la que han
empujado a los ambulantes no ha resultado beneficiosa para su bienestar
financiero, ya que los nuevos lugares a los que se han movido, Plaza de Toros,
Parque Morelos y la plazoleta de la Ex Penal no son lugares tan concurridos por
quienes compraban sus artículos, esto según diversas declaraciones de algunos
vendedores.
En los primeros días de los
operativos Alfaro aclaro que no todos los ambulantes serían retirados del
centro, “se dejara a quienes vendan flores o cacahuates, pero no se podrá
comprar piratería, ropa, juguetes… eso no” puntualizó.
El 25 de noviembre el munícipe
declaró en su portal de Facebook,
tras los operativos sorpresa en las zonas de San Juan de Dios y Obregón, que
estaba cumpliendo, incluso por adelantado, con los compromisos de su campaña en
los que prometió ordenar estas zonas en un lapso de seis meses.
En esta misma declaración
reconoció que aún hace falta ofrecer alternativas a los comerciantes que fueron
retirados “siempre pensando en el bien común”. Las alternativas que les ofrecen
son precisamente la causa de la discordia.
Si bien es integra la
disposición de brindar a los tapatíos y a quienes visitan el Centro Histórico
una ciudad de calidad, donde se pueda transitar con facilidad y confianza,
parece que se está dejando de lado la seguridad financiera de decenas de
familias que se dedican a el comercio ambulante.
Por otro lado, las opiniones
de los tapatíos están divididas entre quienes apoyan las nuevas medidas y a
quienes no. A pesar del revuelo causado
en los últimos días sólo queda esperar por lo que se les prometió: una mejor
Guadalajara para disfrutar.